"Progresivamente, más o menos por todo el mundo occidental, las mujeres empiezan a manifestarse, a protestar, a luchar por sus derechos cívicos, a exigir dignidad y respeto, y a querer que se les reconozca iguales a los hombres en el plano político y profesional, ciudadanas completas. Derecho al voto, derecho al trabajo, derecho a la contracepción y al aborto, derecho a ser diputada, senador y presidenta de la República... Una vez que empiezan es imposible detenerlas. (...) Pero lo extraño es que cuanto más llegan a ser sujetos, más se convierten en objetos."
"En otras palabras, las mujeres hacen uso de las ventajas de su creciente subjetividad no solo para asentar su independencia económica y afectiva, sino también para objetivizarse más que nunca. Cuanto más ganan, más gastan en belleza."
"La obsesión contemporánea de las mujeres por su aspecto ya no se relaciona básicamente con seducir a las hombres, con el deseo de 'conseguir' un marido para tener niños, por ejemplo. Se ha convertido en angustia y en generadora de angustia. Ahora las mujeres se reelaboran solas, ante y para las miradas críticas de las demás mujeres."
"En la década de los cincuenta, a la vez que la televisión, llega a los hogares occidentales la muñeca Barbie (y Ken, su contrapartida masculina). Barbie, que se fabrica y se distribuye de forma masiva y marca durante mucho tiempo la imaginación de las niñas occidentales, será la primera muñeca que simboliza no al bebé futuro, sino a ella misma, a la mujer que aspira a convertirse. Se instala la obsesión narcisista. (...) La seducción ha desplazado en buena medida a la reproducción."
"Es preciso subrayar que nos encontramos en una situación extremadamente singular. Tras haber logrado separar la seducción de la reproducción y aislar, captar y fijar la belleza femenina en imágenes, la iconografía occidental se dedica ahora a eliminar con frenesí del viaje de la mujer por la vida todas la etapas salvo aquella en la que ya está formada, es guapa y deseable, pero todavía no es madre. Tradicionalmente esta etapa era muy breve. Ahora, tanto las niñas de cuatro años como las mujeres de cuarenta y las ancianas de ochenta y cuatro se empeñan- absurda, desesperada e indefinidamente- en aparentar diecisiete años y medio. Primero intentan aparentar más edad de la que tienen, y después menos. En consecuencia,, son pocas las mujer que están satisfechas con su aspecto cuando se levantan por la mañana."
Reflejos en el ojo de un hombre, de Nancy Huston
Capítulo VII, Más sujeto y más objeto
La lectura de este interesante ensayo, del que os traigo hasta aquí tan solo unos fragmentos, me ha hecho recordar la imagen de la ucraniana Valerie Lukyanova, que ha modelado su cuerpo para lograr parecerse a su icono estético, la muñeca Barbie. Otras mujeres no llegan a tanto y se quedan a medio camino: anorexia, implantes, cremas varias, cirugías reparadoras, aumentos de pecho, liposucciones, tratamientos diversos,... ¿Esclavitud? ¿O es esto acaso la repetida hasta la saciedad liberación de la mujer?
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Que grima por dios!!! No puedo ni mirarla....
ResponderEliminarPues a parte de que parece un dibujo animado, me duele a la vista...
ResponderEliminarBesos
No soy mucho de leer ensayos.. pero esa de la foto es una mujer de carne y hueso??
ResponderEliminarBesos!
No me gusta Nancy Huston, pero la verdad es que menos me gusta la Barbie humana y las tonterías que se le pasan por la cabeza (lee alguna entrevista suya para que sepas de qué hablo).
ResponderEliminarBesos.
Uf!!, que horror la Barbie humana.
ResponderEliminarEl culto al cuerpo en nuestra sociedad es tal, que la obsesión por estar bien puede llevar a cometer auténticas barbaridades. Y con ello hemos descubierto el universo -xia: anorexia, ortorexia, drunkorexia...tremendo!!
ResponderEliminarBesos
Me he tenido que fijar bien en la foto para darme cuenta que era una mujer, creia que era una muñeca hinchable y no lo digo de coña. Supongo que cuidarse está bien, opino que es sano también para nuestra mente encontrarnos a gusto con nuestro físico en mayor o menor medida. Siempre dentro de unos límites y a base de intentar cuidar la alimentaciòn y hacer ejercicio, pero hay quien comete atrocidades y no sabe donde està el límite. Pero vamos creo que también habla en favor de la persona un físico cuidado y no la dejadez.
ResponderEliminarMenudo tema. La verdad es que la belleza nos gusta a todos pero la tiranía es otra cosa. A mi me da mucha pena ver que todas las actrices y modelos son iguales porque han ido al mismo cirujano, no sé hasta qué punto han sido libres para hacerlo pero me temo que no mucho. No tengo el ánimo para leer este libro pero tampoco será culpa todo de la Barbie, es más de toda la publicidad por no hablar de las revistas femeninas.
ResponderEliminarBesines
La verdad es que la obsesión de algunas mujeres llegan incluso hasta el ridículo y la muerte por parecer estéticamente según ellas mejores
ResponderEliminarNo creo que lea este libro, no soy lectora de ensayos, aunque el tema que trata me parece sumamente interesante y de actualidad que a veces da miedo. Besos.
ResponderEliminarUn tema que da para mucho y que perturba, pero te diré sinceramente que pocas cosas me han perturbado en la vida como esa fotografía, qué locura. Como Concha, no acostumbro leer ensayos, pero algunos resultan tan interesantes y necesarios, por usar una expresión, como este, que vale buscarlos, así que anoto este.
ResponderEliminarBesos.
en esa tiranía participamos todos, somos victimas y verdugos a la vez... por cierto la barbie parece un manga ¿no será un fotomontaje?
ResponderEliminarLos ensayos no son lo mío aunque lo que dice es interesante.
ResponderEliminar¡Qué grima da la foto por Dios!
Besos
No suelo leer ensayo y el tema tampoco me apetece mucho. Lo siento.
ResponderEliminarBesos.
Pocas veces me animo con el ensayo y este, en concreto, no me llama mucho aunque la autora me gusta, leí hace unos meses Marcas de nacimiento y tengo pendiente volver a leer algo suyo.
ResponderEliminarBesos.
Pues la barbie humana ésa me parece un ejemplo muy elocuente de nuestra época. La estética siempre ha sido importante pero no tanto como ahora. Ahora no verás en televisión una sola dentadura sin blanquear, por ejemplo. Los anuncios de las clínicas de estética copan los medios y aunque a los hombres se les empieza a exigir también que pasen por caja de los vendedores de belleza..., las exigencias son mayores para las mujeres. Por ejemplo las noticias en televisión puede darlas perfectamente un hombre normalucho, pero si las da una mujer tiene que ser guapísima. Matías prats sigue dando las noticias en prime time pero las mujeres de su edad quedan relegadas a la madrugada... En fin, muy interesante todo este tema, Carmen. Y desde luego, se ha separado la seducción de la crianza, pero eso no quita para que una mujer soltera y sin hijos siga estorbando bastante y siga siendo mirada un poco por encima del hombro por muchos, incluídas otras mujeres-madres. A veces el peor enemigo de la mujer es la mujer, qué cosas... Me enrollado mucho. ¡Saludos!
ResponderEliminarUn libro muy interesante, que no voy a dejar pasar.
ResponderEliminarGracias por la recomendación.
Un saludo.
Un ensayo interesantísimo. No sé si será en breve o tardaré en leerlo pero seguro que lo hago. Me gustaría que sirviera para simplificar mucho la idea de belleza que tienen muchas mujeres.
ResponderEliminarUn beso.
Carmen no conozco a Nancy Huston ni se como escribe, pero solo por el tema tan interesante del ensayo que propones, voy a ir a buscar su libro a la librería.
ResponderEliminarVoy a pasar de puntillas sobre la foto porque no merece ningún comentario. Que pena, que vacía puede llegar a ser la vida de algunas personas.
Yo tengo 27 años y hasta el día de hoy siempre me ha preocupado mi aspecto. Me gusta ser fiel a mi estilo, arreglarme y cuidarme. Pero jamás he centrado mi vida en la imagen exterior que doy al mundo.
Lamentablemente la imagen es el carta de presentación más importante en el mundo en que vivimos y muy pocos se paran a pensar en lo que hay detrás de ella. Un solo vistazo sirve para categorizar a cualquiera. En el caso de las mujeres al 100%. Lo peor del caso es que en muchas ocasiones el ojo que mira y que juzga es el femenino.
Si el círculo infernal de la belleza y lo que se hace para conseguirla es nuestra liberación, menudo futuro prometedor que nos espera. Menos mal que siempre quedamos un buen número de rebeldes, más preocupadas de lo que llevamos dentro de la cabeza y no sobre ella :)
Un beso Carmen.
Como duele mirar esa foto... No soy muy de ensayos, pero la temática de éste es interesante. Quizás me anime.
ResponderEliminarBesotes!!!
Hace daño verla... Y después más daño hace leer las críticas a Scarlett Johannson diciendo que está gorda o que tiene celulitis. Estamos perdiendo el norte.
ResponderEliminarMe apunto el ensayo que propones, pinta bien.
Un beso
ufff realmente depende con el cristal que se mire :(
ResponderEliminarY tan interesante el ensayo. Va directo a mi lista de pendientes. A la de la foto ya la conocía, creo haber oído hablar de ella alguna vez. Lo único que me transmite es pena.
ResponderEliminarQué desagradable la imagen de esa chica... El libro parece interesante y trata temas que merecen una profunda reflexión; las mujeres deberíamos empezar a construirnos a nosotras mismas y no dejar que quien sea decida por nosotros. 1beso!
ResponderEliminarPerobuenoporfavor! ¿La foto es de una persona real? ¡Qué horror! En cuanto al libro muy, muy interesante, Carmen. Gracias por descubrirnoslo.
ResponderEliminarBesotes
Me parece una reflexión muy interesante la que nos dejas esta semana. A veces pienso que las mujeres en vez de avanzar involucionamos. Somos esclavas de nosotras mismas y tiranas con nosotras mismas. Nuestro peor enemigo, vamos. A todas nos gusta vernos guapas pero ¡hay tantos tipos de belleza! ¿Por qué nos empeñamos en ser todas clónicas?
ResponderEliminarLa belleza es intersubjetiva: la ve cada uno en otro... haber como si no yo, q me creo más guapo q Brad Pitt, recibo tantas calabazas.... xq no soy más guapo q él? Noooo, xq las mujeres, salvo mi madre y mi abuela, no me ven más guapo que él... :p
ResponderEliminarHace mucho que no leo ensayo y no sé si me atreveré con éste, estoy segura de que el tema me cabrearia. De la foto me ahorro los comentarios. Espantada he quedado.
ResponderEliminarBesucos.
La chica esta debería de ir a un psiquiatra, a que la traten, que falta le hace.
ResponderEliminarDe esta autora tengo otro libro por casa, el ensayo lo ficho, que me parece interesante =)
Besotes
Me parece muy interesante el tema del ensayo, así que me lo apunto. En cuanto a esta chica.. poco puedo decir que no se haya dicho ya. Me parece bastante desagradable a la vista, antinatural. Y lo mismo digo del chico que se ha operado para parecerse a Ken.
ResponderEliminarBesos:)
En mi opinión, Carmen, esclavitud. ¿Realmente se ha liberado la mujer? Tengo mis serias dudas. Yo creo que simplemente el yugo ha cambiado de nombre. Como bien dices, no hace falta llegar a los extremos de esta chica (estoy horrorizada) para descubrir el sometimiento femenino a determinados cánones estéticos y sociales.
ResponderEliminarInteresante publicación la que hoy nos regalas :)
Un besin
La Barbie ucraniana esa me da mucha grima. Dios no quiera que acabe yo como esa, aunque mi época de jugar con las Barbies hace tiempo que pasó, mucho tiempo. Este ensayo sí lo leería yo y creo que no me costaría entenderlo. Es una lástima como hemos pasado de ansiar las curvas de Marilyn Monroe (que vi yo y no sé si lo señalará ese ensayo que usaba una talla 44) a querer ser lo más delgadas posible y parecer enfermas, porque yo no veo belleza ninguna en eso.
ResponderEliminarApuntado queda, que estas cosas aparte me dan curiosidad.
Un saludo.
Por supuesto (para evitar malentendidos), cuando digo lo de "que ansiamos" es una generalización. Revisando el comentario me he dado cuenta de que puede llevar a eso.
EliminarLO que más me consuela es ver que en estos días salen en la tele miles de imágenes de playas españolas con la gente en paños menores y lo que menos se ve (o no se ve nada) es este tipo de mujer. Por fortuna, la mayor parte de la gente tiene un cuerpo normal que simplemente intentan cuidar pero con cuestiones tan básicas como una alimentación más o menos equilibrada y un poco de deporte diario (caminando sobre todo). Creo que este tipo de mujeres son excepcionales pero demasiado publicitadas en los medios. Allá ellas!!! Hasta para hacer esas barbaridades, somos libres.
ResponderEliminarBs.
¡Ay, Dios! ¿Esa imagen es real? Qué pena que haya tanta gente enferma.
ResponderEliminarNo dudo que sea interesante pero no me llama demasiado leer ensayos.
ResponderEliminarViendo la foto de la “Barbie” me pregunto por qué hay mujeres que son capaces de cometer tanta tontería por cumplir unos cánones de belleza que no son ni reales ni saludables.
Un besín.
Se ve muy interesante, hace poco vi una película que hablaba sobre algo parecido, pero muchas veces es difícil como mujer encontrar una verdadera libertad de la sociedad hecha por hombres
ResponderEliminarSaludos!
Tiene miga lo que se trata en este libro. A todos nos preocupa el aspecto, no seamos hipocritillas, pero todo tiene su medida. Si estas mujeres supieran la grima que producen no se operarían. Y si las modelos que desfilan en pasarelas, esqueléticas y maquilladas como cadáveres andantes, pudieran mirarse y "verse" realmente, tampoco permitirían su manipulación. La publicidad, Barbie y los diseñadores incapaces de crear vestidos con costuras y cortes puede que sean los mayores responsables, pero la superficialidad de muchos de nosotros, también. Qué tema, qué tema...
ResponderEliminarPues tiene mucha razón Nancy Houston...las mujeres somos terribles para objetivizarnos. Somos las que compramos las revistas, las cremas, seguimos las modas. Con que no lo hicieramos, ya cambiarían las campañas de publicidad.
ResponderEliminarLa ucraniana es un ejemplo tristísimo de la objetivización que se presenta como un anhelo y suplir el ser por el parecer.
Un beso,
Ale.