Hoy os traigo un artículo que Claire Tomalin publicó en "The Guardian" el sábado, 18 de julio del 2008. Claire Tomalin es especialista en Jane Austen, y tiene publicada en español una biografía de nuestra querida Jane titulada "Jane Austen. Una vida" (Editorial CIRCE), que os recomiendo. El artículo se centra en esta pequeña y humilde mesa de la foto, en donde el talento de Jane Austen vio la luz. Espero que os guste.
"Poco antes de su muerte, Jane Austen describió su escritura como si fuese hecha con un pincel fino sobre un "pequeño trozo (apenas de dos pulgadas de ancho) de marfil". Sus novelas no son miniaturas, pero sí fueron trabajadas en una superficie no mucho más grande que esas dos imaginarias pulgadas de marfil. Esta pieza frágil de nogal de 12 lados con un único trípode debe ser la más pequeña jamás usada por un escritor, y es en donde Jane Austen se definió como escritora después de un largo período de silencio. Sus primeras novelas fueron escritas en el piso de arriba, en la rectoría de su padre en Hampshire, y permanecieron inéditas cuando la familia se trasladó a Bath en 1800, donde la escritura se volvió casi imposible para ella. Sólo en 1809, cuando regresó a New Hampshire y se instaló en la casa de campo de su hermano Edward en Chawton, podría dedicarse a su trabajo de nuevo.
La casa de Chawton fue una casa de señoras - La Sra. Austen, sus hijas y su amiga Martha Lloyd - todas participando en los trabajos de la casa y el jardín. Pero a Jane se le permitió cierto tiempo para sí misma. Al no tener habitación propia, se estableció cerca de la puerta de entrada de poco uso, y ahí “escribió en pequeñas hojas de papel que podrían ser fácilmente retiradas o tapadas con un trozo de papel secante". Una puerta abatible que crujía le avisaba cuando alguien se acercaba, así que ella se negaba a que se arreglase ese crujido.
En esta mesa revisó los manuscritos de “Sentido y sensibilidad” y “Orgullo y prejuicio” antes de ser enviados a Londres para ser publicados en 1811 y 1813. De esta mesa también salieron “Mansfield Park”, “Emma” y “Persuasión”. Aquí se anotaron los alentadores comentarios de los vecinos - La Sra. Bramston de Oakley Hall, que pensaba que “Sentido y Sensibilidad” y “Orgullo y prejuicio” eran "francamente absurdos", y "la querida señora Digweed" que reconoció que "si ella no hubiese conocido al autor, difícilmente podría haber acabado de leer “Emma” ".
Jane Austen murió en 1817 y, después de la muerte de Cassandra en 1845, la mesa fue regalada a un criado. Hoy, de nuevo en su antigua casa, habla a cada visitante de la modestia del genio".

He disfrutado mucho leyendo este articulo, ya sabes que me gusta saber detalles de la vida de los escritores, eso me acerca a ellos y entiendo mejor sus obras.
ResponderEliminarHola, Vila!! Me alegra que te haya gustado. Tienes toda la razón; el lado humano, sus vivencias, sus relaciones, su mundo,... nos hacen entender mejor su obra.
ResponderEliminarUn beso, guapa!
Sí Queridísima Carmen, pero dime... crees que tendría también un lugar en esa pequeña y dulce mesa para una tacita de té, ya sabes, la inspiración puede ser más febril saboreando un rico té al estilo inglés... y una pastita de mantequilla... Me parece verla con sus dedos untados de tinta negra, sus folios emborronados, su mirada perdida por la ventana mientras con su mano derecha, aproxima distraidamente hacia sus finos labios la taza y un mechón de pelo cae hacia su cara haciéndola cosquillas en el momento justo en el que la inspiración le lleva a pensar... ¡Oh señor Bennet, no tiene consideración por mis pobres nervios! Te equivocas Querida...
ResponderEliminarBss me has transportado a esos momentos... ¡Qué felicidad!
Qué valor tiene esa pequeña mesa para todos aquellos que admiramos tanto la obra de Jane!
ResponderEliminarMe encantaría poder visitar esos lugares algún día.
Besos.
Hola
ResponderEliminarMe llamo Felicia , soy administradora de un directorio y tengo que decir que me ha gustado tu página, me encanta el contenido que publicas, que interesante artículo.
Por ello, me encantaría contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren también en su web.
Si estás de acuerdo. Házmelo saber.
Suerte con tu web!
Felicia
Mi correo es felicia.alvarado@hotmail.com
Guauuuu, nunca pensé que la mujer se pudiera acomodar en un sitio tan pequeño. Siempre imagino para esa época grandes escritorios de madera noble (por lo menos), pero mira qué humilde!!
ResponderEliminarQue sufrimiento para poder escribir, madre mía. Pobre mujer. Encima las vecinas le echaban los libros por los suelos. Desde luego lo que tenía Austen era voluntad, y lo demás son tonterías. Yo también me imaginaba a los autores de esta época con un despacho y una gran mesa donde escribir, así que este descubrimiento me ha parecido muy interesante.
ResponderEliminar¡Abrazos!
Una curiosidad que nos ha sorpendido a todos. existen muchos escritores que necesitan un ordenador, muchos libros de consulta, diccionarios rodeándoles y cantidad de notas que esbozaron para la novela, y Jane Austen nos demuestra que no hace falta tanto espacio para la creación de una obra.
ResponderEliminarLo que ocurre, Carmen, que estamos hablando de una escritora portentosa y el don lo llevaba dentro, no le hacía falta nada más.
Besos.
¡Gracias, Carmen! Qué maravilla de espacio que tienes, me encanta tu blog!! Un abrazo y viva la Austen!
ResponderEliminar¿Sabes? Cada día me gusta más tu blog y lo que es mejor, disfruto más leyendolo!Esta entradaa se mrece un 10, me ha encantado!
ResponderEliminarUn beso fuerte, cargadadelibros.blogspot.com
Tú comentario sí que es evocador, MariCari, y nos transporta... No me cabe la menor duda que había espacio para una tacita de té y alguna pastita...
ResponderEliminarBesos,
Luciana, ya verás como en algún momento se hará realidad tu sueño...
ResponderEliminarUn beso,
Hola, Felicia. Muchas gracias por tu comentario.
ResponderEliminarUn beso,
Ya ves, Isi, que en este caso más bien todo lo contrario... La sencillez es una de las características que más admiro de Jane Austen, no solo en su obra sino en su vida...
ResponderEliminarUn beso,
Preciosa entrada Carmen. Me ha gustado mucho el retrato de las condiciones de la obra de Austen.
ResponderEliminarLo del crujir de las maderas me ha recordado mi niñez. Los veranos en el pueblo, en la casa de mis abuelos. Allí también eran muy importantes los ruidos para saber si venían los mayores, en momentos de juegos y pillerías.
Creo que esos ruidos han sido muy condicionantes a lo largo de muchos generaciones, a la hora de preservar la intimidad y fantasías de cantidad de seres humanos.
Fabulosa, Carmen, ¡un beso!
Quizás algunos autores, Carol, sí podían disfrutar de grandes escritorios, pero las autoras no tenían ni una habitación que pudiesen decir suya, así que se las arreglaban como podían... Y después las dificultades para publicar...
ResponderEliminarUn beso,
Coincido plenamente contigo, Carlos, era una escritora como tú dices, portentosa, sin lugar a dudas. Y además como persona parecía ser un encanto. Las cartas a su hermana Cassandra que he leído nos dan una imagen de una Jane divertida, sencilla, afectuosa,... encantadora!!
ResponderEliminarUn beso,
Hola, Hypathia, guapa!! Cuánto tiempo!! Gracias por tus palabras. Me uno a tu grito de "Viva la Austen!!".
ResponderEliminarUn beso,
Muuuchas gracias, M.!!! La que se merece un diez es, en primer lugar, Jane Austen y luego la autora del artículo Claire Tomalin. Yo he sido, en este caso, mera traductora...
ResponderEliminarUn beso,
Es verdad, Daviblio. Qué sería de nosotros si no crujiese esa madera del suelo o ese escalón de las escalera!!... Valoramos mucho la intimidad pero en ciertas épocas las mujeres carecían totalmente de ella, salvo breves, muy breves momentos...
ResponderEliminarUn beso,
Curiosa entrada Carmen! que cantidad de historias tendrá esa mesa que contar ¿verdad? que pena que no pueda hablar..
ResponderEliminar¡Qué interesantísimo post! Me ha gustado mucho. Para que veamos que con pequeñas cosas se pueden hacer otras muy grandes, claro que yo en esa mesa no puedo ni sacar mis bolígrafos jejeje
ResponderEliminarHola, Sonia! Yo me emociono solo de pensar que la han tocado las manos de Jane Austen. Y sí, tienes razón, si esa mesita hablase...
ResponderEliminarUn beso,
Me alegra, Eva, que te haya gustado... Parece ser que Jane Austen era muy apañadita; yo tengo una mesa de trabajo bastante grande y a veces aun se queda pequeña. Yo como tú, cuando empiezo a desplegar bolis, rotuladores, y demás aparataje...
ResponderEliminarUn beso.
P:D: Hoy sin falta me voy a apuntar al concurso de tu blog, no vaya a ser que se me pase.
Muy interesante. Aún me maravillo más de ver que un buen escritor, escriba en esas condiciones (a mí lo de no tener un archivo word que te permita equivocarte y mover textos y todo eso, me parece impensable).
ResponderEliminarEs que escribir es un arte, desde luego.
Muy bonita la fotografía.
maravillosa jean austen!!!
ResponderEliminarAsí es, Icíar, un arte al alcance de unos elegidos (aunque quién lo diría por la cantidad de libros que se publican cada año...).
ResponderEliminarUn beso,
Hola, Plexiglas!! Maravillosa, sin duda, nuestra querida Jane (no Jean, un pequeño baile de letras) Austen. Maravillosa e imperecedera. Después de años de cierto desprestigio y olvido vuelve a estar en donde le corresponde...
ResponderEliminarUn beso,
¡Hola, Carmen!.
ResponderEliminarGracias, una vez más, por dejar tu opinión en mi blog; es de agradecer.
Al hilo de tu interesante entrada..., hace unos días pude ver en una sala independiente de aquí de Alicante, la película El Club de Lectura. Está bastante bien. Trata de grupo de californianos que forman un club en el que se leen obras de Austen. Poco a poco van descubriendo cuánto tienen en común sus vidas con las novelas de Jane.
Un beso.
Ya sabes, Sietemesino, que no tienes nada que agradecer. Lo hago porque me interesa lo que escribes...
ResponderEliminarMe interesa esta película que me cuentas. No la he visto; a ver si logro verla este puentecito... Ya te contaré, sí? Gracias por la sugerencia!
Un beso,
Qué entrada más bonita Carmen, enhorabuena por ella. Me gusta mucho esa mesita tan pequeñita y esa silla, es una imagen muy agradable imaginar a una persona pintando historias con la pluma y los papeles ahí sentada. Como siempre, un 10 a tu blog por esa sensibilidad tan especial que reflejas en él.
ResponderEliminarUn beso grande.
Gracias, Matilda!! Eres un encanto!!
ResponderEliminarDe esa mesita sencilla y humilde sólo podían salir obras maravillosas como las que ella escribió, verdad?
Un beso,
¡Qué interesante! Guauuu, es genial imaginársela ahí sentada, en esa mini-mesa y con esa silla de pinta tan incómoda ;)
ResponderEliminarLa silla, Lana, no es la original, pero posiblemente en la que Jane Austen se sentaba sería igual de incómoda o más...
ResponderEliminarUn beso,
Me ha parecido una entrada muy interesante, gracias por compartirla. Jamás me habría imaginado que Austen hubiera escrito sus novelas en esa mesita tan pequeña, más bien en un buró con cajoncitos secretos, ¡qué cosas!
ResponderEliminarMusus.
Me ha encantado la entrada, Carmen.
ResponderEliminarEstá claro que lo de escribir es cuestión de talento, y a J.Austen no le faltaba.
Tiene que ser maravilloso conocer ese rinconcito donde creó tan grandes obras.
Un abrazo.
Hola, Mafaldas!! Lo del buró con cajoncitos también podría ser pero, ya ves...
ResponderEliminarUn beso,
Totalmente de acuerdo, Luisa, a Jane Austen el talento... le sobraba!!
ResponderEliminarUn beso,
Me encanta Jane Austen! Será siempre una de mis autoras favoritas. Bsos
ResponderEliminarYa sé, Carol, que esa época a ti a y a mí...
ResponderEliminarUn beso,
Qué curioso!! Andaba por aquellas tierras cuando se publicó el artículo!!
ResponderEliminarNo sé si has estado en Chawton, pero merece la pena. También Bath, a pesar de que no fuera el lugar preferido de Austen.
Gracias por el artículo...El libro de Claire reposa en casa...algún día tendré el valor de entregarme a su lectura (es largo, grande, y pesado...difícil de transportar -la edición en castellano, claro).
Me ha gustado mucho leer esta entrada!!
Hola, María!! Aunque es, como tú dices, largo se lee muy fácilmente... Yo lo acabé en un plis-plas hace ya algún tiempo; de vez en cuando, sigo releyendo algunos capítulos.
ResponderEliminarEn el 2011 le toca la visita a Bath sin falta...
Un beso,