El 3 de octubre de 1849 Edgar Allan Poe fue encontrado delirante en las calles de Baltimore. Cuatro días después fallecía en el Washington College Hospital entre delirios y alucinaciones. El abuso del alcohol, entre otras adicciones, había acabado con su vida. Una de las bebidas que consumía con frecuencia era la absenta, un licor de hierbas de altísima graduación que fue muy popular a finales del siglo XIX y principios del XX sobre todo en los ambientes bohemios de París; se creía que favorecía la inspiración creativa. En 1915, tras sufrir una especie de caza de brujas por parte de ciertos sectores, fue prohibida la comercialización de la absenta en casi toda Europa por los efectos que se consideraba tenía sobre el cerebro, más nocivos que los de cualquier otra bebida alcohólica. El veto quedó fuera de vigor ya hace unos años. Otros autores consumidores habituales de absenta fueron, por ejemplo, Oscar Wilde, Jack London, Ernest Hemingway,...


Jack London, autor de entre otras obras la conocida Colmillo blanco, fue un alcohólico tremendamente precoz. Al parecer tuvo su primera gran borrachera con apenas cinco años; fue este el comienzo de una larga trayectoria de excesos etílicos. Logró, sin embargo, dejar la bebida con treinta y siete años aunque desgraciadamente se suicidó tres años después debido a los fuertes dolores renales y pulmonares que padecía.
Hemingway es quizá el prototipo de escritor aficionado a la bebida. Bebía litros y litros de alcohol cada día, siendo su bebida preferida el daiquiri, que descubrió en uno de sus viajes a Cuba. Tanta era su devoción por esta bebida espiritosa que, siempre que se desplazaba, lo acompañaba un termo lleno de daiquiri, para poder echar un trago en cualquier momento y lugar que le apeteciese.
Hemingway es quizá el prototipo de escritor aficionado a la bebida. Bebía litros y litros de alcohol cada día, siendo su bebida preferida el daiquiri, que descubrió en uno de sus viajes a Cuba. Tanta era su devoción por esta bebida espiritosa que, siempre que se desplazaba, lo acompañaba un termo lleno de daiquiri, para poder echar un trago en cualquier momento y lugar que le apeteciese.
El láudano, tintura alcohólica de opio inventada por Paracelso como remedio para diversas dolencias, fue un compuesto muy consumido también por escritores como fuente de inspiración y para combatir el llamado "bloqueo del escritor". Elizabeth Barret Browning comenzó a usarlo para calmar su dolencias y nunca pudo dejarlo; Charles Dickens lo tomaba, además de para activar su imaginación creadora, como remedio para intentar combatir el insomnio que padecía. Su querido amigo Wilkie Collins era un adicto a esta bebida, y esta adicción fue probablemente una de las causas de las desavenencias fínales que surgieron entre los dos escritores y amigos.
Los modernistas, Rubén Darío por ejemplo, buscaron en sustancias alucinógenas nuevos medios y modos de inspiración, nuevos mundos. Aldous Huxley creyó encontrarlos a través del LSD. Truman Capote y sus múltiples adicciones, Noman Mailer y su alcoholismo, Charles Baudelaire y su búsqueda de "paraísos artificiales", son apenas otros tres ejemplos de escritores malditos.
Algunos escritores, como vemos, buscando un paraíso encontraron finalmente un infierno, aunque otros estaban escapando ya del infierno de sus vidas. Sea como sea, el paraíso sí está a nuestro alcance, tan solo deleitándonos con la lectura de su legado literario.


¡Qué recopilación! Lo comparto en twitter. Besos,
ResponderEliminarM
Muchas gracias, Marta!!
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Madre mía como se ponían todos!!! Pues yo si me da por beber una copa no veo ni las letras así que para escribir no sé si inspira pero, desde luego, para leer a mi no me funciona nada!
ResponderEliminarUn beso.
Sinceramente yo no creo que necesitasen estimulantes para la creación artística. Si acaso, para sobrellevar su vida personal.
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Madre del amor hermoso, jaja No sabía que había tantos adictos al alcohol entre los escritores. De hecho hay algunas bebidas que ni me suenan de nombre. Puede que tenga algo que ver con procesos depresivos ocultos? NO sé me parece muy raro.
ResponderEliminarBs.
Y no solo alcohol. Otro día contaré sobre la adicción a otras sustancias, Ángela
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De algunos lo sabía y de otros no tenía ni idea jajaja. Ya sabes nunca te acostarás sin aprender algo nuevo. Un besote
ResponderEliminarPues sí. Aprendemos cada día. Lástima que la vida sea tan coarta, verdad?
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Muy interesante!!!
ResponderEliminarGracias por tu visita, Erianod!
EliminarSaludos,
Conocía algunas de estas adicciones de escritores, pero otras las desconocía. Muchas gracias por compartirlo :)
ResponderEliminarBesos Carmen!
Un placer, Laura. Y esto no es más que la punta del iceberg...
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Más a menudo de lo que pensamos, ciertos momentos de inspiración vienen dados por sustancias que no segrega el cerebro por sí mismo jajajajaja. Yo lo tengo asumido porque muchos de mis escritores, compositores, cantantes y demás favoritos son unos reconocidos drogadictos y borrachos. :P
ResponderEliminarBesotes.
Las musas a veces no llegan y ya se sabe...
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Lo he encontrado muy bueno, interesante
ResponderEliminarUn abrazo
Se agradece el comentario, Suni.
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Hola preciosa!
ResponderEliminarGenial entrada, la verdad que no sabía que Charles Dickens tenía esa adición. Besotes
El pobre tenía unos terribles problemas de insomnio y probaba con todo para ver de solucionarlo ...
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Me ha encantado esta entrada ha sido muy interesantes.
ResponderEliminarGracias por compartirla.
¡Besotes, nos leemos!
Hola, Amy. Curiosidades que me gusta compartir, ya ves...
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Pues nada, y nosotros a disfrutar de los resultados de sus adicciones ;)
ResponderEliminarBueno, sus obras no son resultado exclusivo de sus adicciones. Hay que tener talento de todas todas... ;)
EliminarSaludos,
Muy interesante... sabía de la adicción a las drogas de varios autores, y sobre todo del uso de la absenta, pero no sabía de la adicción al laúdano de Dickens y Collins.
ResponderEliminarBesooss!!
Autores victorianos hay bastantes con adicciones varias...
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Qué entrada más interesante, Carmen, si me permites, la comparto, gracias por traerla a nosotros.
ResponderEliminarBesos.
Te lo permito y además te quedo muy agradecida, Aglaia.
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El grupo que has elegido es muy interesante y de los más famoso, pero entre alcohólicos, drogadictos (opio, laúdano, morfina,...) y enfermedades psiquiátricas, menuda colección hay sólo entre la 2ª mitad del s. XIX y el primer tercio del XX. Y eso simplemente con escritores, si añadimos pintores, escultores... ¡Demencial, para llenar varias clínicas psiquiátricas!
ResponderEliminarTodos estamos locos, sin excepción, vistos de cerca. Pero hay mentes más creativas o más pensadoras, caracteres menos complacientes, que tienen cierta tendencia. Luego, la locura irracional también.
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Zaz, pero nos dejaron cosas buenas que leer XD
ResponderEliminarPor supuesto. Algunos buenísimas.
EliminarSaludos,
Interesante entrada, Carmen! Madre mía, no sabía yo de este despliegue tan numeroso de estupefacientes
ResponderEliminarHace tiempo leí un libro que se titulaba "Literatura y psicoanálisis" y la premisa que mantenía el libro es que los escritores, todos, sufren de desequilibrios mentales y a través de la escritura devuelven el equilibrio a su vida... (no soy yo mucho de generalizaciones, pero el libro era muy suyo y no daba pie a excepciones: todos los escritores zumbados :o :D) Quizá, si hubiera algo de cierto en esa relación entre el arte y los problemas psicológicos, todo eso esté también relacionada con el abuso de sustancias...
En cualquier caso, digo yo que el que esté libre de perder sus equilibrios mentales que levante la mano... :D
No solo los escritores y escritoras, tod@s andamos un poco loc@s, no crees, Laura?
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Interesantisima entrada si es que todos los dias se aprende algo y si se pasa por tu blog eso esta asegurado. Besos y te lo comparto
ResponderEliminarJajaja, qué amable, Rocío!
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Jack no deberia tomar tanto que nos dejó a lo 40 ¬¬
ResponderEliminarSí, indirectamente, aunque un suicidio, fue por las consecuencias de la bebida...
EliminarSaludos, Nina!
Qué hubieran sido capaces de escribir si no hubieran abusado de todo esto. Es algo que nunca sabremos. Abrazos.
ResponderEliminarA lo mejor no nos hubiesen dejado un legado literario tan extenso y fecundo. Eso tampoco lo sabremos...
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¡Vaya la coincidencia! Precisamente anteayer estaba hablando con un amigo sobre la absenta. Buscamos imágenes en el internet y, además del típico vaso con cuchara, apareció el cuadro de Degas. Para mí será para siempre la bebida de "The Sun Also Rises" de Hemingway.
ResponderEliminarHablando de escritores alcohólicos, Acantilado publicó varias novelas de Jerzy Pilch, entre ellas "Casa del Angel Fuerte", donde la narración corre a cargo de un alcohólico. Estremecedor y divertido al mismo tiempo.
saludos
Sí, ¿y qué me dices de Thomas De Quincey y su obra "Confessions of an English Opium Eater"? Si esta entrada daría para muuuucho...
EliminarBesines,
Una larga lista, desde luego, y Bukowsky, Kerouac, Louise May Alcott (le daba al opio), Verlaine, Steinbeck, Dorothy Parker, Burroughs... Ufff... da resaca sólo de pensarlo...
ResponderEliminarUn abrazo
Al opio había muchos adictos porque empezaban a usarlo como alivio para sus dolencias y luego... Lista interminable, sí.
EliminarBesos,
Hemingway era un bebedor que no podía ir a ningún sitio sin hacerse el héroe y que nunca aprendió a no casarse. Su problema no era tanto el afán por conseguir mujeres...Lo que necesitabaa era una madre.
ResponderEliminarUn abrazo
Una personalidad la suya que no acaba de resultarme atractiva.
EliminarBesines, Marybel!
Hay algunos por aquí que no sabía de sus adicciones. Una entrada interesantísima.
ResponderEliminarBesotes!!!
Y vendrán más entradas, que esto es un no parar de adicciones...
EliminarBesines y gracias, Margari!
Una entrada interesante, desconocía que había tanto alcohólico entre los escritores y artistas de la época...
ResponderEliminarAdictos al alcohol y a muchas otras sustancias, Arila.
EliminarBesines,
Un artículo muy interesante, Carmen. Me llama la atención que grandes autores como los que menciones precisaran (o creyeran que precisaban) determinadas sustancias para aumentar su creatividad. Quizás no eran conscientes de su genialidad o quizás era una mera excusa para un consumo placentero.
ResponderEliminarMe ha encantado, gracias por descubrirnos tantas cosas interesante :)
Un saludo y feliz domingo!
Eran hombres y mujeres con sus debilidades e inseguridades. Y además creadores.
EliminarUn abrazo, Julia!
Lo de Edgar Allan Poe además es todo una historia que supera la ficción, envidia por parte de otros, historia de amor casi perversa... Sí, tuvo mucho que ver la absenta. ¿Tú no la has probado nunca? ¿En los vasos típicos? En esos debe ser por nuestra integridad física. Es difícil encontrarla pura pero en Cádiz hay jajajja. Eso sí, solo el culito del culito y lo demás rebajado con agua muy fría, no sé si me paso de prudente porque no me gusta el alcohol pero la absenta tiene su rito, algo así como el té :) un beso:)
ResponderEliminarNo bebo alcohol así que no, ya te imaginas que no la he probado. Curiosamente, al buscar imágenes para esta entrada di con una con el vaso típico para la absenta... que sí tengo en casa. Eso sí, lo utilizo para poner un par de flores en mi mesa de estudio. ;) Me llevé una simpática sorpresa.
EliminarBesines,
Muchos escritores lo son para conjurar los fantasmas. Pero en ocasiones se necesita algo más. Un entrada muy interesante, gracias!!!
ResponderEliminarObviamente solo con alcohol y drogas no se crea. Hay que contar con buena materia prima.
EliminarBesos,
Parece que en muchos casos la genialidad artística va de la mano a todo tipo de adicciones... No sólo vemos esto en literatura, sino que en la pintura muchos artistas le daban a diferentes sustancia para inspirarse. ¿Habrían llegado a tanto sin sucumbir a la adicción? Nunca lo sabremos... 1beso!
ResponderEliminarHabrían creado sin ella? Quién sabe!
EliminarBesos,
Madre de mi vida, cada vez me asombra más la cantidad de gente "famosa" que se ha visto inmersa en ciertas adicciones, pero como comentan arriba muchos artistas del campo que sean lo veían necesario para inspirarse y al final terminan como terminan...
ResponderEliminarBuscando nuevos mundos, escapando de una realidad que les asfixia... Nunca he comprendido del todo lo que puede llevar a las adicciones nocivas.
EliminarBesos,
Una entrada muy interesante...me gusta pensar que eran unos genios. A pesar de que necesitaran sustancias para inspirarse creo que existen virtudes que son innatas ; ) jeejejeje
ResponderEliminarLo eran. Cualquiera de nosotr@s puede usar y abusar del alcohol o las drogas pero no saldrían las obras que ellos y ellas han creado...
EliminarBesos,
Yo me quedo con los daiquiris de Hemingway aunque uno de vez en cuando ;)
ResponderEliminarPensamos que sólo los cantantes y actores son los que caen en las adicciones pero no es cierto. Cualquiera puede caer...
Besos!!
¿Cómo te ha dado por hacer esta entrada? Muy curiosa...
Pues ya ves, Una está leyendo, se entera de cosas, curiosea un poco más... y sale esto, jeje.
EliminarBesines, Narayani!
De los autores que nombras y sus adicciones, solo conocía el caso de Hemingway. No sabía que el gran Truman Capote también tuviese sus adicciones para una mejor inspiración en sus novelas. En fin,siempre descubrimos algo nuevo todos los días. Besos, Paco.
ResponderEliminarPocos se libran al parecer, Paco. ;)
EliminarBesos,
Uf, con mi nula resistencia al alcohol, dudo que pudiera ponerme delante del papel ni siquiera tras una copa de vino. Seguiré buscando las musas a la manera tradicional. Gracias por el post, Carmen.
ResponderEliminarBesos
Y yo que ni lo cato... Sí, mejor, sigamos al modo tradicional. No sé si da mejores resultados creativos pero desde luego menos resacas.
EliminarBesines,
Cada uno busca su inspiración como puede xD
ResponderEliminarAunque peque de morbosa, me encantan estas anécdotas =)
Besotes
Pues ya ves que sí. Las Musas a veces faltan a su cita y...
EliminarBesines,