Es un tanto penoso el arrinconamiento y olvido al que se ha relegado, y se sigue haciendo desde la crítica contemporánea, a la figura de la escritora Emilia Pardo Bazán. Tengo la certeza de que, de haber nacido en otro país, gozaría la autora del justo reconocimiento a su valía y obra. Quizá ese ninguneo al que viene estando sometida tenga algo que ver con lo que comenta Juan Paredes Núñez cuando dice,
Hoy quisiera poner mi grano de arena a modo de reconocimiento y homenaje. Y todo gracias a Jesús, administrador del blog La caverna literaria que, con su Ciclo de lecturas dedicado a Emilio Pardo Bazán, nos ha dado las excusa perfecta a unos cuantos para revisitar a esta gran autora. La obra que he elegido ha sido la novela Memorias de un solterón, que forma un díptico con Doña Milagros, novela esta que en el momento de publicarse esta reseña estaré leyendo.
Memorias de un solterón- publicada en la revista La España Moderna entre los meses de enero y mayo de 1896 con escasa repercusión, todo sea dicho- pertenece a su una etapa de madurez, en la que abandonó en cierto modo los postulados naturalistas para centrarse en la situación social, cultural y económica de la mujer y la institución del matrimonio. Y es que doña Emilia, a pesar de ser miembro de la alta sociedad, conservadora y ferviente católica era una defensora de los ideales feministas, como veremos en el análisis de Memorias de un solterón.
"Tal vez la causa de esta impopularidad y olvido haya que buscarlo en los propios rasgos personales de la autora: mujer obesa, cuellicorta, de aire algo bovino- como recuerda Guillermo de Torre- miope, condesa, famosa, culta, independiente, y además buena escritora, y que se atrevió a meterse en terrenos tradicional y excluyentemente masculinos."La realidad es que no se encuentra en el lugar que se merece como una de las grandes de la literatura española. Los pazos de Ulloa o Madre naturaleza, pero sobre todo la primera, parecen ser las únicas obras de la autora y, desde luego, con las que la mayoría de los lectores es capaz de relacionar a Pardo Bazán. Pero tiene la autora en su haber muchas más novelas, y cuentos, y artículos y traducciones, además de ensayos sobre teoría literaria, el naturalismo, literatura rusa,... y libros de viajes, y sus trabajos sobre la situación de la mujer, y su labor como editora, su cátedra en la universidad de Madrid,... Y a pesar de todo esto, una gran olvidada.
Hoy quisiera poner mi grano de arena a modo de reconocimiento y homenaje. Y todo gracias a Jesús, administrador del blog La caverna literaria que, con su Ciclo de lecturas dedicado a Emilio Pardo Bazán, nos ha dado las excusa perfecta a unos cuantos para revisitar a esta gran autora. La obra que he elegido ha sido la novela Memorias de un solterón, que forma un díptico con Doña Milagros, novela esta que en el momento de publicarse esta reseña estaré leyendo.
Memorias de un solterón- publicada en la revista La España Moderna entre los meses de enero y mayo de 1896 con escasa repercusión, todo sea dicho- pertenece a su una etapa de madurez, en la que abandonó en cierto modo los postulados naturalistas para centrarse en la situación social, cultural y económica de la mujer y la institución del matrimonio. Y es que doña Emilia, a pesar de ser miembro de la alta sociedad, conservadora y ferviente católica era una defensora de los ideales feministas, como veremos en el análisis de Memorias de un solterón.
"A mí me han puesto de mote 'el Abad'. En esta Marineda tienen buena sombra para motes. Pero en el mío no cabe duda que estuvieron desacertados. ¿Qué intentan significar con eso de 'Abad'? ¿Que soy regalón, amigo de mis comodidades, un poquito epicúreo? Pues no creo que estas aficiones las hayan demostrado los abades solamente. Además, sospecho que el apodo envuelve una censura, queriendo expresar que vivo esclavo de los goces menos espirituales y atendiendo únicamente a mi cuerpo. Para vindicarme ante la posteridad, referiré, sin quitar punto ni coma, lo que soy y cómo vivo, y daré a la vez la clave de mi filosofía peculiar y de mis ideas."Así da comienzo la novela, con don Mauro Paredes, el solterón del título, iniciando el alegato sobre su condición y persona.
Don Mauro, caballero que frisa los treinta y cinco años, de posición acomodada, dado a la buena vida, de buen porte y galante, con numerosas conquistas a sus espaldas, se manifiesta, con varios argumentos de mayor o menor peso, un solterón de vocación. El matrimonio no parece entrar en sus planes a corto, medio o largo plazo. Claro que, como reza el dicho, el hombre propone y Dios dispone...
Cuenta don Mauro entre sus amigos con don Benicio Neira, un buen hombre venido a menos, viudo él, con tres hijas a su cargo que, debido a la precaria situación económica, urge casar, y casar bien a ser posible. Rosa y Argos no parecen preocupar a su padre en ese sentido pero Feíta ("diminutivo algo injurioso de Fe")... ¡Ay, Feíta!
"¿Cómo te haría yo comprender bien, oh sesudo y morigerado lector, lo que es la tal Feíta, en lo físico, en lo moral, en lo intelectual? (...) Yo, que perezco por las mujeres ataviadas, peripuestas y pulcras, no me puedo acostumbrar a la manera de vestir de esta chicuela indómita. (...) Su pelo vive en perpetua insurrección (...) Los dedos de Feíta son un mapa mundi de manchas de tinta, de desolladuras y arañazos, porque el día en que a la moza le da la ventolera por revolver y arreglar la casa, la vuelve patas arriba, desclava y sacude todo, alfombra ella misma, y se empingorota en una escalera de treinta peldaños para lavar los vidrios. Sin embargo, los arrechuchos de laboriosidad doméstica no son en Feíta muy frecuentes. Por lo general paga tributo a otra manía insólita y funesta en la mujer: y es su malhadada afición a leer toda clase de libros, a aprender cosas raras, a estudiar a troche y moche, convirtiéndose en marisabidilla, lo más odioso y antipático del mundo."
Será Feíta "la extravagante", "la estrambótica" cuya cabeza parece "el caos e islas adyacentes" la que se erija como el personaje central en la manifestación de los postulados reivindicativos en cuanto sobre los derechos de la mujer a la educación, sobre la necesidad de la independencia económica como baluarte de una verdadera libertad y, al mismo tiempo y como consecuencia, la no necesidad de adscripción automática de la mujer a roles domésticos, dependientes y subordinados a los deseos de otros.
"Desde que soy libre, he comprendido muchas, muchísimas cosas que antes no podía alcanzar. No crea usted: esto de la libertad tiene de bueno que ensancha el meollo y le abre a uno no sé qué registritos allá en el entendimiento, que se ven sin esfuerzo las verdades."Las diatribas de Feíta, sus divertidos diálogos con Mauro, los avatares amorosos de sus dos hermanas irán dando forma a una historia de lectura deliciosa.
Es imposible no admirarse ante el dominio que demuestra Emilia Pardo Bazán de la lengua castellana, con un vocabulario rico, preciso, agudo e ingenioso, además de ante su manejo del sentido del humor y la ironía. Y es que toda la historia está contado con humor inteligente, con gracia y con chispa, y también con una ternura que hace difícil no acabar cogiendo cariño a los personajes.
Como es evidente, No recomiendo Memorias de un solterón, sino que URJO su lectura a quien quiera disfrutar con una novela interesante, divertida, ingeniosa, amena y, de paso, rendir homenaje y hacer justicia a su autora.




Pues la verdad es que yo no he leído nada de esta autora y TENGO que descubrirla. Me URGE jajaja. A ver si le encontramos un hueco y si en la biblioteca me hacen un préstamo. Prometedora la reseña. Besos.
ResponderEliminarPues en la biblio va a ser que no. Solo lo tiene una biblioteca de tooooda la provincia de Barcelona, formada por creo que más de 180 bibliotecas. Es decir, que hasta en éstas está discriminada.
EliminarEs una gran novela, Doña Milagros también pero no es tan redonda.
ResponderEliminarUn beso
A Emilia Pardo Bazán la conozco muchísimo más como periodista, como cronista de su época (esa mirada tan crítica y certera sobre los usos y costumbres de una sociedad tan encorsetada y retrógrada) que como novelista. Me encantan sus cuentos, he leído muchísimos, y sus libros de viajes, pero mi gran asignatura pendiente con ella es la novela. Magnífica la iniciativa de Jesús de leer a esta extraordinaria mujer. A ver si me pongo las pilas. Besos!!
ResponderEliminarMe encantan tus reseñas de clásicos españoles. A ver si me animo con la autora, que este libro en concreto me llama mucho. Un beso!
ResponderEliminarMira yo este no lo leí, me lo apunto porque esta mujer era una máquina escribiendo. Un problema gordo hoy en dia, la gente no lee y si lo hace no lee los clásicos y hay verdaderas maravillas. Un saludo. Me llevo tu reseña a mi muro del face con tu permiso o sin él ;)
ResponderEliminarPues después de tu reseña. cómo no leerla. Me lo apunto.
ResponderEliminarGracias por la opinión.
¡Besotes!
Soy de las que solo conocía un par de obras suyas. Esta en principio no me convencía mucho pero esa recomendación tan entusiasta y el manejo del lenguaje me han hecho pensar en apuntarlo.
ResponderEliminarBesines
No he leído nada de esta escritora pero con tu reseña¿ como puedo dejarla pasar?Besotes y gracias por recordarla, se lo merece.
ResponderEliminarRecibo y aprecio tu apasionada recomendación, en especial porque confieso porque no he leído nada de esta autora, es más, por aquí se le conoce muy poco, lo que es una pena.
ResponderEliminarUn besazo.
no lo conocia, pero me encantaria leerlo!
ResponderEliminarNo sé si me animaré. Ahora mismo no es una lectura que me llame mucho. Un beso.
ResponderEliminarEs verdad que esta escritora está muy muy olvidada en nuestro país. Cuesta muchísimo encontrar obras suyas en las librerías o bibliotecas. Yo en su día leí 'Los pazos de Ulloa' y me encantó. Me he propuesto poco a poco ir leyendo más cositas de esta autora. Por lo pronto, ya tengo 'La tribuna' en casa :)
ResponderEliminarEste libro ya lo tenía fichado. No he leído nada de esta autora y este en concreto me llamaba la atención. A ver si puedo conseguirlo (y conseguir también hacerle un hueco)
ResponderEliminarMe ha encantado la reseña porque sí que es verdad que no es una autora de la que se hable demasiado y desconocía mucho de lo que nos has contado.
Besos!!
Apuntada queda, junto con Los pazos de Ulloa, para leerla en cuanto me sea posible.
ResponderEliminar¡Un abrazo!
Pues sí, una autora que no tiene el reconocimiento que se merece. Y esta novela la tengo que leer, que aún no lo he hecho.
ResponderEliminarBesotes!!!
Uy, admito que esta autora me da respeto, pero a lo mejor ando muy equivocada con ella. Si te pones así tendré que añadirla a la lista de clásicos por leer. Además tienes razón, en esas citas que has puesto se nota que tiene una buena prosa. Besos!
ResponderEliminarTengo pendiente a esta autora!
ResponderEliminarA ver por cuál empiezo =)
Besotes
Excelente análisis de la novela, Carmen. No puedo estar más de acuerdo contigo, tanto en lo referente a las "Memorias de un solterón", como a todo lo que rodea a la figura de Pardo Bazán. Por supuesto, me uno a tu recomendación. ¡Lectura urgente! Feíta merece que cualquier lector la conozca. ¡Muchos besos! ¡Y mil gracias por tu participación!
ResponderEliminarTengo pendiente a esta autora en la estantería, todavía no la he leído, así que como soy muy obediente (y además lo tengo fácil, el libro está aquí al lado) me pondré a ello en seguida. Prometido.
ResponderEliminarBesotes
De Emilia Pardo Bazán he leído bastantes libros pero reconozco que este no lo conocía. Me lo apunto. Besinos.
ResponderEliminarNo he leído nada de esta autora, pero voy a tener que ponerle remedio. Un besote
ResponderEliminarGracias Carmen! Nos hace falta que alguien, de vez en cuando, al menos, ponga las cosas en su sitio y reivindique a tantas escritoras olvidadas. Me apunto la sugerencia para hacerle una parte de la justicia que se merece.
ResponderEliminarDesconocía la obra de esta autora, bueno si urge la lectura de este libro trataré de encontrarlo y ponerlo en mi lista. Estupenda reseña Carmen.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola:
ResponderEliminarAcabo de dejarte un comentario en google+. Al respecto quería preguntarte: ¿los comentarios que se hacen en google+ aparecen también en el blog?
Saludos
Absolutamente de acuerdo, Carmen, lo mismo pasa con Blasco Ibañez o Alejo Carpentier: colosos literarios relegados por los planes educativos al anonimato. Gran entrada, estupendo blog, y si le gusta la literatura, no se pierda la última entrada de mi bitácora. Por el momento, sume usted uno más a la suya. Un beso.
ResponderEliminarhttp://www.ourgodsaredead.blogspot.com.es/2015/04/crimen-y-castigo-la-novela-total.html
¡Hola!
ResponderEliminarAntes de nada, gracias por pasarte por nuestro blog. :) Da gusto encontrarse con reseñas como ésta. Me gusta la literatura (me encanta, de hecho) y cuanto más leo más necesidad tengo de seguir leyendo. Sobre todo, estos grandes clásicos. No he leído esta obra en particular pero le tengo muchas, pero que muchas ganas. Tras conocer la rivalidad existente entre Clarín y Pardo Bazán todavía tengo más ganas en ponerme con ella. Si es que, como dice mi hermano, soy una "fan de los libros raros" (entiéndase por raros todo aquello que se sale de las novedades y primeras posiciones de las listas de ventas).
Gracias por hacer reseñas como ésta, tan interesantes como didácticas. Saludos.
Que conste, Carmen, que a mí don Benito me cae muy bien. Si me he referido a él con el apelativo valleinclanesco ha sido por usar el lugar común habitual. Pero siempre he disfrutado con sus novelas.
ResponderEliminarDe la Pardo Bazán apenas si conozco mas allá de lo que te comentaba sobre la diatriba que sostuvo con Zola. La novela que reseñas me ha llamado mucho la atención por lo que intentaré conseguirla.
... y lo prometo: no volveré a llamar "garbancero" a Galdós.
Un beso
Tengo a la autora pendiente y este homenaje me está sirviendo para conocerla más y decidir algún título
ResponderEliminarBesos
Recojo esa urgencia ya mismo jajajajaja Tengo muchas ganas de conocer esta historia porque últimamente no oigo hablar más que maravillas de ella. Es verdad que hay mucha injusticia con según que autores que no tienen la admiración y el puesto que se merecerían, así que al menos voy a poner mi granito de arena leyendo estas grandes obras y disfrutándolas como se deben.
ResponderEliminarDespués de leerte a mí también me urge y mucho leer "Memorias de un solterón". Sin duda que el ninguneo de la Pardo Bazán tiene que ver con llamarse Emilia -en vez de Emilio- y meterse en asuntos de "hombres" a quién se le ocurre ser mujer en aquella época y hacerse escritora. Lo de que una mujer fuera culta y sobre todo -oh dios mío!- independiente se llevaba mal (se sigue llevando mal en según qué persona...) Pues, eso que lectura super apuntada!!
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