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¡Hola, amig@s!
Tenía esta sección un poquillo olvidada y la retomo esta vez con los libros, por supuesto, y con las que fueron compañeras inseparables de estos en los escritorios, las máquinas de escribir. El ordenador ha ocupado ahora su lugar.
Todavía guardo con cariño la mía, naranja y muy mona. Pasamos juntos, ella y yo, muchos momentos de estudio y trabajo. Quizá algún día la recupere de su caja del trastero y la reubique como elemento decorativo. Es una idea.
Aquí os enseño algunas...
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¡Gracias por estar ahí y por vuestros comentarios! Nos leemos...
Que recuerdos! Yo aprendí a escribir con una de esas negras grandes que te dejabas las uñas y los dedos en cada pulsación, y encima eran ciegas (sin letras marcadas) para que aprendieras mejor...
ResponderEliminarBesos Carmen!
Me gustan muchisimo las maquinas de escribir, tienen un encanto muy especial!
ResponderEliminarSaludos.
Veronica
A mí también me gustan las maquinas de escribir es más tengo una heredada de mis abuelos ^^.
ResponderEliminarLas maquinas de escribir tienen un algo mágico que me encanta, me imagino escribir un libro con una maquina de escribir y no con un ordenador, besotes
ResponderEliminar¡Qué recuerdos! Tengo en mente mi "pluma" de color azulejo verde de los años sesenta a la que nunca le fue bien ese nombre teniendo en cuenta lo que pesaba y los músculos que te salían en los dedos de aporrearla.
ResponderEliminarNi siquiera sabría decir donde terminó.
Un saludo.
Qué tiempos aquellos en los que escribíamos a máquina, elemental para aprobar una oposición y ganarse un puesto de trabajo en la Administración Pública y luego para, una vez ya ganada y ocupada nuestra plaza, trabajar con ella. Desde luego que sería bonito que ocupara un lugar de privilegio entre los libros. Ellas formaron y forman parte de nuestra vida. Y no digamos la sensación que causó la aparición de la máquina de escribir eléctrica. Todo un homenaje se mereceria esta que fue durante tanto tiempo nuestra compañera y que, en algunos momentos, nos jugó alguna faena. Besos.
ResponderEliminarA mí ya la máquina de escribir no me pilló... Recuerdo que mi padre tenía una y la usaba de vez en cuando, pero a mí no me dejaban acercarme porque era pequeña y todo lo que acababa en mis manos terminaba roto... jejejej
ResponderEliminarYo aún recuerdo la que usaba. Que no era ni mía, sino de mi hermana mayor. Y la siguiente, la que me prestaron para pasar una prueba para mi primer trabajo con contrato.
ResponderEliminarTambién yo a pesar de tenerlas olvidadas, las tengo un gran cariño.
Un saludo.
Yo tuve una en mi casa hace ya mucho, aunque no era mía. Me gustaría comprarme una, aunque sea para decorar, quedan genial.
ResponderEliminarAy, qué recuerdos. Aún conservo una en casa, de las pequeñas que se podían transportar. Me quedo con la primera foto, en la que las máquinas ocupan un lugar de honor junto a sus compañeros inseparables.
ResponderEliminarUn beso shakiano!!!
La foto 1 y la 4 me han encantado. Yo también tuve una de estas, pero lamentablemente desapareció en alguna limpieza intensiva... La verdad es que no me importaría volver a escribir en una de estas: son inspiradoras! 1beso!
ResponderEliminarYo tenía una como la de la foto 6! Bueno, la heredé de mi hermano, que era el mayor. Con esta maquinita aprendimos los dos. Que me gustaba el sonido cuando tecleabas! Ays, qué recuerdos...
ResponderEliminarBesotes!!
¡Qué chulas!Recuerdo que mi hermana mayor tenía una y que a veces me la prestaba. Aunque la verdad, no era muchas veces. Y en un viaje que hicimos, en una parada, vi una olivetti en un escaparete que me enamoró. Aunque por aquel entonces me parecía que escribir a mano (siempre lo hacía con una pluma) era más bohemio, reconozco que es más cómodo escribir directamente a máquina. Ahora tengo el equivalente moderno, un netbook que me he comprado casi exclusivamente para escribir. Se llama Nettie y es muy mono... (Estaré loca pero soy feliz)
ResponderEliminar¡Besotes!
Me gusta mucho la foto 4!!
ResponderEliminarLas máquinas de escribir tienen su encanto. YO aprendí con la de mi hermana,y aunque ahora mismo no sé exactamente dónde está, cuando la encuentre seguro que no podré dejar de meterle una hoja y teclear un poco para disfrutar del clic clic clic ¡PLIM! y cambio de línea ^^
ResponderEliminarSAludos
¡Qué maravilla! Recuerdo que aprendí a escribir a máquina con una muy similar a estas y aunque costó, luego se me hizo tan complicado volver a la computadora; aún tengo mi máquina y la uso cada tanto.
ResponderEliminarBesos.
Yo aprendí casi al final de las maquínas de escribir. Me encantan las fotos, sobre todo la primera. Besos!
ResponderEliminar¡¡La de recuerdos que me traen las máquinas de escribir!! Por un lado que cuando me dio la vena de dejar de estudiar mi padre me dijo: vale, pero te pones a trabajar y además aprendes a escribir máquina y taquigrafia (sí, sí, taquigrafía) Y así fue, por eso desde siempre tengo unos dedos rapidísimos, más que la lengua (he de decir). Por otro lado hace años acompañé a una amiga a varias oposiciones, bueno: la acompañé a ella y a su máquina de escribir, qué horror, con ella a todos los lados (con la máquina de escribir digo, no con la amiga)
ResponderEliminarSaludos!
Me encantan todas!!! yo tengo la mía guardada en casa de mi madre jeje
ResponderEliminarUn beso!
Yo crecí ya con los ordenadores, pero me hubiera gustado tener una, son muy chulas!!
ResponderEliminarMe encantan!!!
ResponderEliminarTengo todavía por ahí la máquina de escribir, con su maletita y todo =)
Besotes
Ooh me encantan!!
ResponderEliminarYo creo que nunca tuve ninguna y no me suena ver alguna por casa, aunque puede que no lo recuerde.
Un beso!!
Desde luego, hay máquinas de escribir que como elemento decorativo son una preciosidad.
ResponderEliminarBesos!
Qué bonitas todas las fotos, si hay dos elementos de los que adoro sus versiones antiguas son las máquinas de escribir y las máquinas de coser!!
ResponderEliminarGracias por compartirlas!
Saludos!
Podemos charlar juntas
Yo guardé la mía con los recuerdos de la primera juventud (sí, todos esos malnacidos) y ahora me declaro adicto al ordenador en el que ya voy amontonando escritos. Te invito a leerlos en mi blog. Saludos y gracias por la dulzura.
ResponderEliminarRecuerdo cuando aprendí mecanografía en el instituto, y como se me hizo un poco dificil luego acostumbrarme al teclado del ordenador, con las teclas más juntas y sin tener que dejar caer con más fuerza los dedos, se me hacía más fácil con la máquina, yo también tengo una antigua. Ahora mismo no sé ni donde estará creo que en casa de mi padre. Besos.
ResponderEliminarA mí ya me pilló la época del ordenador, aunque en mi colegio se hacía cursos de mecanografía con máquinas de escribir, pero como nunca hice ninguno, pues no sé qué se siente al escribir con ella, pero no falta curiosidad.
ResponderEliminarLa verdad que la máquina de escribir siempre va a estar ligada a la literatura. Yo (que ya soy generación digital) tuve una de pequeña y me encantaba sentarme y escribir cuentos :)
ResponderEliminarMuy chula la entrada de hoy.
¡Muchos besos!
Que chulada de máquinas y como siempre no se de donde sacas estas fotos pero geniales
ResponderEliminar¡Mi favorita es la tres! ¡Siempre he querido tener una máquina de escribir! Debiste haber agregado una foto de la tuya, espero que la muestres un día ;)
ResponderEliminarUn besín.
Siempre me enamoraron las máquinas de escribir. Tienen un aire especial. Un beso
ResponderEliminaralgunas son muy hermosas!
ResponderEliminarbssos!
¡Anda que no habré aporreado yo teclas intentando ir más rápido todavía!
ResponderEliminarYo tuve una como la número 6 y ahora que paso por aquí me pregunto donde andará, ¡le tengo perdida la pista!
Las máquinas antiguas me encantan, no me importaría llevarme a casa algunas de las que nos enseñas.
Besos
Cuantos trabajos de literatura habré hecho yo en ella ¡¡¡¡¡ Ahí aprendí a escribir a máquina,valga la redundancia, y tienes razón ,quizás algún día sería uno de los elementos decorativos.
ResponderEliminarEstupenda entrada.
Besos
Me encantan.
ResponderEliminarYo aún guardo mi máquina de escribir en el armario, soy incapaz de deshacerme de ella.
Besos.
La número 10 es como la que usaba cuando no existían ordenadores! Y aún la tengo, aunque sea juntando tierra por ahí.
ResponderEliminarBesos
Hola linda!
ResponderEliminarDebe ser muy querida tu máquina de escribir! Y ahora que la compu da todas las facilidades, nos sorprende aún más lo mucho que los escritores debieron amar su trabajo como vérselas con ellas que fueron las percursoras.
Saludos!
Qué recuerdos me traen estas máquinas de escribir! Empecé con la de mi padre y luego ya me compraron una más moderna. Buena idea utilizarla como elemento decorativo.
ResponderEliminarBesos
Ufff yo, aunque era pequeña e hice uso de ellas poco años, recuerdo con cariño la vieja máquina de escribir que teníamos en casa. Estaba deseando que me mandasen trabajos en el colegio para ponerme a teclear, me encantaba su particular sonido. Poco después de empezar a utilizarla (yo, porque mis hermanos llevaban años con ella), llegaron las electrónicas, los procesadores de texto y la evolución de los ordenadores... y con ellos se perdió un poco ese encanto. O tal vez es que hice mayor y dejé de verlo como a la máquina de escribir, que también puede ser jejeje
ResponderEliminarBesos
FANTASTICAS. Si te gustan las máquinas de escibir, te recomiendo una visita a www.mte.cat. Mejor ir a ver la exposición en persona, pero en la web te puedes hacer una idea.
ResponderEliminarFantástico reportage!! Nuestra colección empezó con una Erika portatil del año 1910, y actualmente tenemos mas de 2000. Es una maravilla repararlas y restaurarlas! A saber lo que han escrito durante su vida......... fascinante!
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