Hoy, día 12 de marzo, se cumple el primer aniversario del fallecimiento del gran Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 – Valladolid, 12 de marzo de 2010). Podía intentar hacer aquí una pequeña entrada en su homenaje, pero para qué decir nada; él ya dijo cosas tan hermosas como...
"Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa."
"El camino"
"En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo.”
"Mujer de rojo sobre fondo gris"
“Se iniciaba ya el otoño. Los árboles de la cuidad comenzaban a acusar la ofensiva de la estación. Por las calles había hojas amarillas que el viento, a ratos, levantaba del suelo haciéndolas girar en confusos remolinos. Hicimos el camino en la última carretela descubierta que quedaba en la ciudad. Tengo impresos en mi cerebro los menores detalles de aquella mi primera experiencia viajera. Los cascos caballos martilleaban las piedras de la calzada rítmicamente, en tanto las ruedas, rígidas y sin ballestas, hacían saltar y crujir el coche con gran desesperación de mi tío y extraordinario regocijo por mi parte. Ignoro las calles que recorrimos hasta llegar a la placita silente donde habitaba don Mateo. Era una plaza rectangular con una meseta en el centro, a la que se llegaba merced al auxilio de tres escalones de piedra. En la meseta crecían unos árboles gigantescos que Cobijaban bajo sí una fuente de agua cristalina, llena de rumores y ecos extraños. Del otro lado de la plaza, cerraba sus confines una mansión añosa e imponente, donde un extraño relieve, protegido en una hornacina, hablaba de hombres y tiempos remotos; hombres y tiempos idos, pero cuya historia perduraba amarrada a aquellas piedras milenarias.”
"La sombra del ciprés es alargada"
“Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas que hunden a los hombres en la perdición y en la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia, y por eso mismo me será muy difícil perdonarte, cariño, por muchos años que viva, el que me quitaste el capricho de un coche. Comprendo que a poco de casarnos eso era un lujo, pero hoy un seiscientos lo tiene todo el mundo, Mario, hasta las porteras si me apuras, que a la vista está. Nunca lo entenderás, pero a una mujer, no se como decirte, le humilla que todas sus amigas vayan en coche y ella a patita, que, te digo la verdad, pero cada vez que Esther o Valentina o el mismo Crescente, el ultramarinero, me hablaban de su excursión del domingo me enfermaba, palabra.”
"Cinco horas con Mario"
“El Rabino Grande, el Pastor, y el Rabino Chico, el Vaquero del Poderoso, eran hijos del Viejo Rabino, el que, al decir de don Eustasio de la Piedra, el Profesor, era una prueba viva de que el hombre provenía del mono. En efecto, el Viejo Rabino tenía dos vértebras coxígeas de más, a la manera de un rabo truncado, y el cuerpo cubierto de un vello negro y espeso, y cuando se cansaba de andar sobre los pies podía hacerlo fácilmente sobre las manos. Por todo ello, don Eustasio de la Piedra le invitó por San Quinciano, allá por el año 33, a un Congreso Internacional, sin otra mira que demostrar ante sus colegas que el hombre descendía del mono y que aún era posible encontrar ejemplares a mitad de la evolución. Después de aquello, don Eustasio le llamaba a la capital cada vez que recibía una visita de cumplido y le hacía desnudar y dar vueltas sobre las manos, muy despacito, encima de una mesa. Al principio, el Viejo Rabino sentía vergüenza, pero pronto se habituó e incluso permitía que don Eustasio, que era un sabio, le tentara las dos vértebras coxígeas sin inmutarse. A partir de entonces, cada vez que un forastero mostraba interés por su particularidad, el Viejo Rabino se soltaba la pretina y se la enseñaba.”
"Las ratas"


Una entrada muy buena Carmen. Para mi Delibes fue importante en una etapa de mi vida, fue una gran compañia -lei muchos titulos, Las ratas, La sombra del ciprés es alargada, Cinco horas con Mario, Diario de un cazador, El camino, Los santos inocentes...-, y a pesar de ser un momento en el que no me sentia muy positiva, todo lo contrario, las miserias de sus personajes se conjugaron con las mias -ahora miro atrás y cómo se suele decir lo que no mata me hace mas fuerte (frase que aparece, por cierto, en Angeles fugaces de Tracy Chevalier)- Para mi es muy grande, por como dota de humanidad y sencillez a sus personajes.
ResponderEliminarDolors Mg
Bonita entrada. De Delibes sólo he leído "Señora de rojo sobre fondo gris" y hace muchos, muchos, años, "El camino". Tantos que tendría que releerlo ...
ResponderEliminarbsos!
Pues a mí me da pena porque los libros que leí de Delibes fueron obligados en el instituto. Creo que sería buena idea releerlos ahora por placer.
ResponderEliminarNo se me hace que hiciera ya un año de su muerte aunque creo que nunca morirá del todo.
Lola.
Hermosa entrada.. gracias por compartirla..
ResponderEliminarEspero pases un fin de semana de los mejores.. suerte en todo
Un abrazo
Saludos fraternos..
Una entrada muy bonita, muy sentida, como para recordar a un gran hombre.
ResponderEliminarUn abrazo.
Qué entrada más bonita Carmen. Yo también tengo que reconocer que lo único que leí de él fue en el instituto, pero nunca es tarde para retomarlo. Besos y feliz fin de semana!
ResponderEliminarNo me quedo sin palabras para recordar a mi paisano más ilustre en el arte de las letras. Y no lo hago porque "Miguel Delibes nos ha enseñado a desear las palabras y a que queramos utilizarlas" y "nos enseñó a pensar que esto de hablar es algo ecológico... cuando nos olvidamos de nuestras raíces perdemos el oxígeno". (Palabras de José Antonio Pascual, Vicedirector de la RAE).
ResponderEliminarGracias Carmen por la entrada, en unas horas sale la mía... como no podía ser de otra manera.
Un beso!
Al menos siempre nos quedará lo que escribió...
ResponderEliminarUn beso
Muy bello el homenaje que le has hecho a Delibes con tu entrada. He leído mucho de Delibes y de todas las obras guardo un grato recuerdo y todas tienen un sitio especial en mi estantería. Uno de los mejores escritores españoles sin duda.
ResponderEliminarBesotes!!!
Sin duda, uno de los mejores escritores en lengua castellana.
ResponderEliminarHace poco una de mis hijas leyó "El camino" y le encantó. Más o menos cuando tenía su edad también fue mi primera lectura de Delibes, a partir de ahí hice "camino" con muchos de sus otros libros, y espero que mi hija continue.
Una entrada muy bonita.
Un abrazo
Hemoso homenaje a Delibes, Carmen. Dificil de olvidar, con esa manera de expresarse sus historias se quedan dentro de los lectores.
ResponderEliminarBesos.
Coincido en muchos comentarios de que me leí a Miguel Delibes por obligación en el colegio, pero que ahora, y después de tanto tiempo lo he vuelto a redescubrir.
ResponderEliminarBesos.
Sin saberlo, al leer tu entrada, he encontrado una descripción maravillosa del otoño que pienso robarte a vos y a Delibes, para mi entrada otoñal.
ResponderEliminarBesos.
Es el mejor homenaje que se le puede rendir: repetir sus propios textos para que sigan extendiendo su pensamiento.
ResponderEliminarTe felicito por los fragmentos escogidos.
¡Cómo pasa el tiempo...!, un año ya...
Pero qué bien te expresaas, Dolors!! Para cuándo ese blog???...
ResponderEliminarEsa humanidad y sencillez de la que dota a sus personajes creo que la desarrolló personalmente; era, además de un gran escritor, un gran hombre. Yo tengo pendiente todavía "El hereje". Anda por casa pero no lo leí... Habrá que hacerle un huequecito...
Besos,
Creo que "Los santos inocentes" te encantaría, Rosalía...
ResponderEliminarBesos,
Nunca moriáa del todo, Lola, porque estará en nuestro recuerdo. Lo de las lecturas obligatorias, forzadas y a ciertas edades no se disfrutan del todo. Delibes bien se merece una relectura, no crees?
ResponderEliminarUn beso,
Thank you, Nel!! And welcome!!
ResponderEliminarHave a good day!
Gracias a ti por pasarte, Adolfo!
ResponderEliminarFeliz domingo!!
Es que me dolía que pasase el día sin hacerle un pequeño recordatorio...
ResponderEliminarBesos, Aglaia!
Yo creo, Tatty, que vale la pena releerlo.
ResponderEliminarFeliz domingo, guapa! Y felicidades por el concurso...
Besos,
Qué perdida, y cómo pasa el tiempo, porque parece que fue ayer, increible que haya pasado ya un año...
ResponderEliminarUn abrazo!!
Me alegra que tú también te acordases. Ya me he pasado por tu blog; muy buenas entradas. Me extraña, y me disgusta, sin embargo, que no haya habido muchas más, la verdad!
ResponderEliminarBesos,
Y eso lo hará inmortal...
ResponderEliminarBesos, Dorothy!
Gracias, Margari. El homenaje es sencillo pero muy sentido. Uno de los grandes, sin duda.
ResponderEliminarBesos,
Gracias, Blanca! Hacer camino y enseñar a a hacerlo... Qué bonitas tus palabras!
ResponderEliminarBesotes,
Sus historias y sus personajes son ya parte de nuestro imaginario...
ResponderEliminarUn beso, Elysa!
Es verdad lo que dices, Carlos: después de tiempo no se relee se redescubre...
ResponderEliminarBesos,
Me encantará leer este fragmento en alguna de tus entradas...
ResponderEliminarBesos, Luciana!
Verdad? No parece que haya pasado un año. Sí, su mejor legado como escritor... sus escritos. Pues aquí están...
ResponderEliminarBesos, Tracy!
Sí, La pequeña Meg, un año ya... Se pasa el tiempo y se pasa la vida. Suerte haber escrito maravillas como hizo él. Nunca morirá del todo...
ResponderEliminarBesos,
Hermoso homenaje a Delibes, del que por suerte nos quedan sus obras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Luisa!! Un placer leerlo...
ResponderEliminarOtro abrazo para ti,
Preciosa entrada Carmen. Un gran escritor que nos dejó ratos de lecturas amargas, tiernas, duras...
ResponderEliminarA mí su obra que más me gusta es "Cinco horas con Mario", me parece una obra maestra.
Un abrazo grande, grande guapa.
Una de las que más me gusta también a mí, aunque tengo un recuerdo tan entrañable de "El camino"...
ResponderEliminarBesines, Matilda!
Un bonito homenaje, y tengo tantos títulos de él por leer, que se podría decir que para mí sigue vivo, porque tengo todavía mucho que descubrirle.
ResponderEliminarUn abrazo
Y además te lees el mismo libro en distintas etapas de tu vida, y sigues descubriendo nuevos matices.. Esto es lo que tiene la buena literatura...
ResponderEliminarBesos, Icíar!
Un gran escritor, sí señora. Como a otra mucha gente, me hicieron leer "El camino" en el colegio y, aunque fue obligado, fue una buena experiencia. "El hereje" también me parece una muy buena novela. Aparte de estas sólo he leído "Las ratas", pero lo seguiré leyendo. Saludos!
ResponderEliminarEl hereje" la tengo, pero aúun no la he leído. A ver si este año...
ResponderEliminarSaludos, Jesús!!