Siento comenzar hoy la reseña diciendo que "La conjuración de Venecia", de Francisco Martínez de la Rosa, no me ha gustado demasiado. Algunas críticas que he leído se extrañan de la poca investigación y estudio existente sobre ella, pero la verdad a mí no me cuesta demasiado entenderlo. Es verdad que es la que se considera la primera obra romántica escrita por un dramaturgo español. Bien, eso tiene su relevancia, no lo niego. La obra fue representada por primera vez en Cádiz en 1832 y en el Teatro Príncipe de Madrid el 23 de abril de 1834. Fue un rotundo éxito, como lo confirma la sucesión ininterrumpida de representaciones hasta el mes de mayo.
No es una obra plenamente romántica, se encuentra a medio camino entre el romanticismo y el neoclasicicismo del que se ve todavía muy influenciada y eso, en mi opinión, no permite que la obra llegue al lector/espectador. No existe ese diálogo interior del personaje que nos permite identificarnos con él y con su soledad espiritual.
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| Francisco Martínez de la Rosa |
Rugiero, el protagonista, hace gala de todas las características del héroe romántico: misterioso origen, leal, apasionado, valeroso,... Está enamorado de Laura, la heroína "consuelo del héroe", pero el amor se ve truncado, como es habitual, por los avatares políticos y del destino. El padre y el tío de Laura, Juan Morosini y Pedro Morosini, van a desempeñar un papel relevante en el desarrollo de la acción, hasta un trágico e irónico final de revelación. Pero Rugiero, además de carecer de ese diálogo interior, no acaba de creer en el amor como la gran fuerza salvadora, como el verdadero soporte existencial, de lo que serán claramente conscientes todos lo héroes románticos posteriores.
Como dije con anterioridad la obra todavía está imbuida de la perspectiva neoclásica y en ella no aparece la lucha por la libertad como el gran tema, ni el de la Providencia, que no encajaría con las fuertes convicciones religiosas de Martínez de la Rosa, que además desempeñó cargos políticos de relevancia con un talante conservador.
Con "La conjuración de Venecia" doy por finalizadas las reseñas del teatro romántico español, y damos comienzo a la prosa: leyendas de Bécquer, artículos de Larra y la novela "El señor de Bembibre", de Enrique Gil y Carrasco. Espero que os gusten...


Hola Carmen, me gustan mucho los libros que me llevan de viaje por los canales y palacetes de Venecia. No recordaba a este autor, me lo apunto. Gracias por compartir.
ResponderEliminarL;)
No lo conozco, pero me pregunto dónde sacás el tiempo para leer tanto?
ResponderEliminarBesos.
A veces las obras son inseparables de su contexto, del desarrollo social del momento... de ahí que tu destaques las sucesivas representaciones como firme prueba de su éxito, a pesar de no recomendarla como obra literaria...
ResponderEliminarp.d. ya me han traído por fin la novela de Giuseppina Torregrossa, ya te contaré
un besito
No es demasiado conocido, Loli. No me extraña que no te sonase...
ResponderEliminarUn beso,
De aquí y de allá, Luciana. El teatro se lee muy fácilmente...
ResponderEliminarBesines,
Evidentemente algunas obras envejecen mejor que otras...
ResponderEliminarQué bien que ya te haya llegado el libro!! Espero que la disfrutes. Ya nos contarás...
En besazo, María!
Carmen, lo mismo que a Luciana, me asombra lo mucho que lees, debo ponerme a ello con más ahinco.
ResponderEliminarGracias por el post, siempre es bueno conocer la opinión de los demás :)
Besos, feliz finde.
No conocía esta obra, la verdad es que el argumento no me ha disgustado, pero si tampoco es para tanto, como dices, no la pondré entre mis prioridades. A ver qué nos cuentas de la prosa, las Leyendas son uno de mis libros favoritos, tengo hasta cinco ediciones diferentes, ja ja, es que me dió una época muy loca con Bécquer y compraba todo lo que pillaba de él, algún día tengo que enseñar esos libros. Un besazo
ResponderEliminarUn gusto que te pases por aquí, siempre con amables comentarios...
ResponderEliminarUn beso, Aglaia!
jaja, Yo también; Carol, tuve un tiempo en el que siempre andaba con un libro de Bécquer debajo del brazo, aunque no llego tantas ediciones...
ResponderEliminarUn beso,
No cabe duda de que se aprende mucho por aquí, Carmen. Aunque no te escriba tan a menudo, de alguna manera me voy enterando de las reseñas y de los libros que te encuentras. :-)
ResponderEliminarBesos.
Tú pásate cuando puedas y quieras, guapa, y tómate la vida con calma...
ResponderEliminarUn besote, Patricia!!
Al leer tu reseña creo que entiendo por que sólo tengo vagos recuerdos de esta obra.
ResponderEliminarBueno, vamos a por Bécquer.
Gracias por esta semana tan formativa.
Besos
Con el teatro te has lucido, lo sabe bien, y hemos quedado satisfechas!!! Y ahora la prosa… y prosa romantiquilla por aquí, romantiquilla por allá, ya me estoy relamiendo… y de postre??? Cuando termines … será el verso… de Bécquer… las golondrinas… en fin, no adelantemos acontecimientos y me hago unas palomitas… y 3, 2, 1 y acción, digo… telón, no, no… leyendas y novelas a discreción…
ResponderEliminarBss, lectora devoradora de grandes obras...
Gracias a ti, Elysa. Si te hubiese llegado, la recordarías seguro...
ResponderEliminarUn besazo,
Besos, MariCari, "arrancasonrisas". Es una delicia leer tus comentarios, de verdad, le levantas a una la moral... sí o sí.
ResponderEliminarAcabo de colgar una entradita "puente" y me voy para cama a leer un ratito (pequeño) a Bécquer...
Muuuuacs!!
Las leyendas de Bécquer me gustaron muchísimo y, salvo de Larra, que algo he leído, del otro autor ni tan siquiera había oído hablar. Espero que los disfrutes más que esta obra.
ResponderEliminarMusus.
Pues si te gusta la novela histórica, Mafaldas, "El señor de Bembibre" te puede gustar...
ResponderEliminarMusus. Bicos.
¿Sabes qué? No la he leído, pero hasta ahora coincido con todas tus opiniones en las reseñas del romanticismo (en teatro, que las demás aún no las he leído). Estoy en la cafetería de la facultad, como suele ser habitual (lo llamo mi oficina, jeje), así que ahora mismo dejo el ordenador a buen recaudo de los camareros y salgo a sacar un ejemplar de la biblioteca. Lo leeré y en unos días volveré para decirte si realmente termino de coincidir con tus opiniones :)
ResponderEliminarUn beso. Ha estado muy interesante tu sección de drama romántico.
Jorge Andreu
Me encantará compartir opiniones,Jorge, sean coincidentes o no. Además, tu criterio me merece mucho respeto...
ResponderEliminarUn beso,
¡Hoy voy a explicar esta obra a mis alumnos americanos! :D
ResponderEliminar¡Besos!
Y lo harás genial, no tengo la menor duda...
ResponderEliminarBesos, Jesús!
Pues al final no me dio tiempo. Entre explicarles cosas de las "Noches lúgubres" de Cadalso y de las características generales del Romanticismo, no me quedó tiempo. Así que se queda para el próximo miércoles. :D
ResponderEliminar¡Besos!
Bueno, Jesús, para explicar lo que fue el Romanticismo español me imagino que necesitarás varias sesiones...
ResponderEliminarBesos,
Hola Carmen, estoy buscando como loca "lecciones de cosas" de Martínez de la Rosa, es un libro que mi abuelo leía de pequeño, y que ahora con 82 años le gustaría volver a tener, pero yo no encuentro nada de información, creo que no está reeditado, de todas formas si me pudieras dar alguna indicación, sería genial.
ResponderEliminarUn saludo. Ángela.
Pues siento no poder ayudarte pero no me consta que Martínez de la Rosa escribiese alguna obra de ese título. ¿Estás segura del nombre del autor? La verdad es que me has dejado intrigada. El libro de qué tipo es? ¿Teatro, novela, libro de texto...?
ResponderEliminarBesos,
Hola! pues la verdad, es que he estado buscando por todos los portales de libros antiguos, y no he encontrado ningún "lecciones de cosas" de Martínez de la Rosa, pero él sigue insistiendo, le enseñaré las portadas de lo que he ido viendo hasta ahora, a ver si reconoce alguna. Gracias por contestar.
ResponderEliminarUn saludo.
Ángela.