Si os soy sincera, algo de respeto, por no decir mucho, me produce el reseñar la obra maestra del teatro romántico, "Don Álvaro o la fuerza del sino", ya analizada sobradamente por estudiosos de renombre. Yo haré aquí mi modesta contribución a la causa romántica.
Y empezaré diciendo que la obra me ha encantado. Algunas críticas, ya superadas desde mi punto de vista, le achacaron ciertos desórdenes estructurales, cierto caos, que no es tal. Su autor, Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano, más conocido como Duque de Rivas, lo dispuso todo de tal modo que produjese el efecto por él deseado.
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| Duque de Rivas |
De los dos romanticismos de los que hablan los críticos, el romanticismo histórico, en el que podemos encuadrar, por ejemplo, "Don Juan Tenorio", y el romanticismo subversivo, en el que se encuentra "Don Álvaro o la fuerza del sino" y en donde podemos incluir la obra de autores como Espronceda, yo sin duda me quedo con el segundo, un romanticismo menos sentimental y más radical, en el que se reconoce por primera vez el pensamiento moderno: el fracaso de los valores absolutos y las líneas de pensamiento tradicionales, bien arraigadas en la España católica.
En esta obra en concreto el Duque de Rivas nos deja clara la orfandad espiritual del ser humano, su aislamiento, y la desesperanza en la que el hombre cae al ver su vida avocada a la desgracia por un destino fatal. El papel de la Providencia, como muy bien se encarga de transmitirnos el autor, no tiene cabida aquí.
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| El caminante sobre el mar de nubes, de Friedrich |
Os recuerdo brevemente el argumento, procurando no destrozaros la lectura si todavía no lo habéis leído... Don Álvaro, mestizo y de incierto origen, se enamora de Leonor (otra vez Leonor es el nombre de la heroína, como en "El Trovador"); es correspondido, pero el padre de ella, el marqués de Calatrava, de rancia familia noble venida a menos, no consiente en tal unión. A partir de aquí el destino, que otros dan en llamar fatalidad, decidirá el discurrir de los acontecimientos en los que don Álvaro, doña Leonor, el marqués, don Carlos y don Alfonso, hermanos de la dama, se verán envueltos; casualidades desgraciadas que encajan perfectamente en esa visión pesimista del romanticismo.
La obra está dividida en cinco jornadas, como era costumbre en la época, y fue escrita con mezcla, también típico del romanticismo, de prosa y verso. Se lee con mucha facilidad, y a través de ella podemos comprender mejor la visión arrebatada, pasional y desesperanzada del hombre romántico.



Me alegro de que te haya gustado la obra, yo todavía no la he leído ni tampoco la he visto nunca representada, a ver si le pongo remedio, al menos a una de las dos cosas, jeje. Muchos besos!
ResponderEliminarMe interesa mucho. Tus reseñas despiertan mi gula de libros. Más, más,quiero más. A veces, me siento delante de mi librería y disfruto mirando los lomos de loslibros, recordando cada historia, cada momento compartido.
ResponderEliminar¿A nadie más le pasa?
Ya está en mi lista.
Besos
Ufff! Es que en el mundo romántico la providencia es algo con hojas y de color verde... y creo que se la comió un burro... ¿No? No, eso es de otro cuento...je, je... pero el caminante sobre el mar de nubes... sí, eso es romanticismo puro... pero no miraban para arriba, los locos, je, je...
ResponderEliminarBss... creo que era muy pequeña cuando lo leí... y creo que de más tarde, me dormí en el 2º acto...
Me han entrado ganas de releerlo...Bss
ResponderEliminarMe acuerdo de cómo me gusto descubrir el verdadero significado de Romanticismo cuando estudiaba, en aquellos años de adolescencia rebelde me consideré romantiquísima, jeje.
ResponderEliminarQue gran libro el que nos traes hoy, este también lo disruté muchísimo.
¿Sabes? Mi carrera no da para mucho si no quieres opositar y ahora me está costando mucho sacar la cabeza por donde yo quisiera pero creo que toooooodas las horas que pasé sentada en los bancos de la facultad, en el autobús, o en casa, leyendo y estudiando historias que de otro modo me habrían resultado lejanas (algunas fueron un tostón tan grande que casi mejor que lo hubieran sido ;)) ya es premio más que suficiente. Sé que no es muy práctico pero me gusta ser "de letras", con todo su significado. Me estás regalando muchos recuerdos con tus últimas reseñas, ¡gracias!
Un beso grande, guapa.
Digamos que lo mío no es la prosa ni el verso, pero no puedo opinar porque no lo he leído.
ResponderEliminarEl cuadro es precioso.
Saludos!
Yo disfruté muchísimo con él. Y redisfruté hace unos años.
ResponderEliminarUn besazo
Supongo que algún fragmente leería de esta obra en el instituto pero no lo recuerdo. Me alegro que estés disfrutando tanto del teatro del Siglo de Oro.
ResponderEliminarMusus.
Yo la disfruté, me pareció arrebatadora. La verdad es que a pesar de los años transcurridos la tengo fresca en el recuerdo.
ResponderEliminarSigamos con la semana romantica.
Besos.
Que recuerdos me has traido Carmen! la lei en el cole y como todas por aquel entonces me pareció un horror pero supongo que ahora sería otra cosa muy distinta
ResponderEliminarun beso
Hola, Goizeder!! El teatro está escrito para ser representado, asé que esa es siempre, si se puede, la mejor opción.
ResponderEliminarUn beso,
A mí me pasa, Antonia, a mí. Y muchas veces me da pena haber leído algunos, porque me gustaría volver a disfrutar de ellos como la primera vez...
ResponderEliminarUn besote, guapa!!
No, Maricari, miraban hacia abajo en el abismo, para ver la altura y si se despeñarían a la primera...jeje
ResponderEliminarBesotes,
Pues déjate llevar, Carmen!! A lo mejor es tu "sino"... jajaja.
ResponderEliminarBesos,
Yo estoy acabando esta otra licenciatura por puro placer y estoy disfrutando todas estas lecturas muuucho, sin presión. Es la mejor manera, Matilda. Y no es tiempo perdido. Yo también soy "de letras" y a mucho orgullo!
ResponderEliminarBesos, guapa!
No entiendo qué quieres decir con lo de lo tuyo no es ni la prosa ni el verso, Luciana.
ResponderEliminarY el cuado, sí, yo también lo considero precioso.
Un beso,
A lo mejor, Dorothy, con dos lecturas ya has cumplido, no crees?
ResponderEliminarBesos,
Bueno, Mafaldas, no es exactamente el Siglo de Oro. Es teatro romántico, del siglo XIX. El Siglo de Oro, Lope y Calderón, por ejemplo, son del XVI y XVII. Pero lo estoy disfrutando, sea de la época que sea, que es lo importante.
ResponderEliminarBicos. Musus.
El adjetivo "arrebatadora" la describe perfectamente, Elysa. Pues sigamos...
ResponderEliminarUn besote,
Yo creo, Sonia, que la percepción que ahora tendrías de ella sería totalmente diferente. Me alegra haberte recordado esos tiempos...
ResponderEliminarBesos,
¡Estoy totalmente deacuerdo con Matilda con lo que comenta más arriba¡
ResponderEliminarEste libro trae recuerdos de unos bancos, de unas lecturas y de una vocación que te recordaban día a día que estudiar "letras" merece la pena.
Me gustó mucho este libro y creo que lo leí en el instituto, aunque lo disfruté mucho más en la carrera.
Un beso
Ya lo dije en otro comentario... pensé que estas reseñas del romanticismo no le gustarían a nadie o a casi nadie, y me encuentro con gente como vosotras con esta pasión por la literatura, esta vocación como tú dices, Eva, que me hace sentir tan tan bien... Bancos, mesas de estudio, que es con lo que relaciono yo este libro, da igual. Lo hemos disfrutado. Bien por las de "letras".
ResponderEliminarUn besote, Eva!
Ha estado bien recordar esta obra porque la leí hace muchísimos años y casi ni la recordaba, creo que va tocando hacerle una relectura. Bsos
ResponderEliminarCon la de lecturas que habrás afrontado, Carol, desde la de "Don Álvaro o la fuerza del sino", no es extraño que ya no te acordases de mucho...
ResponderEliminarUn beso,
todavía me queda por conocerlo, no lo he leído.
ResponderEliminarUn beso,
Ale.
Pues cuando te apetezca un arrebato romántico, ya sabes... jeje.
ResponderEliminarUn beso, Ale!
Carmen, ¡me ha encantado encontrar aquí esta entrada! Soy un apasionado del siglo XIX, tanto del realismo como del romanticismo, y "Don Álvaro" es la obra de teatro que más me gusta de esta época. Ahora estoy dando clases de teatro español a unos alumnos americanos, y en breve les tendré que explicar esta obra, así que disfrutaré al máximo de las clases. :D
ResponderEliminarEntiendo eso que dices del "respeto" por la cantidad de estudiosos que ya han dicho algo de esta obra, pero hay algo que nunca nadie podrá decir de cada obra que se publique: nuestra opinión personal. Al menos, no antes de que nosotros la expresemos. Y para eso tenemos nuestros blogs. ;)
¡Un beso!
Seguro que le transmitirás tu entusiasmo. Lo del "respeto" es que un clásico como éste... tú ya me entiendes, verdad?
ResponderEliminarBesines,
¡Claro que te entiendo! En dos semanas estaré explicando esta obra a mis alumnos americanos, además de leer algunos fragmentos, lo que supone diversión asegurada. A pesar de venir de fuera y del obstáculo del idioma, siempre que leemos teatro le ponen muchísimas ganas a la interpretación, y es divertidísimo. Ya te contaré.
ResponderEliminar¡Besos!
Un arduo trabajo por delante...
ResponderEliminarBesos, Jesús!